16/4/17

La resurrección Mateo 28:1-9



 Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.
 Sucedió que hubo un terremoto violento, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve.  Los guardias tuvieron tanto miedo de él que se pusieron a temblar y quedaron como muertos.
 
 El ángel dijo a las mujeres:

―No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron.  Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos: “Él se ha levantado de entre los muertos y va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán”. Ahora ya lo saben. 

 Así que las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, asustadas pero muy alegres, y corrieron a dar la noticia a los discípulos.  En eso Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron.

14/4/17

Isaías 53:3-9


Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 
 
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 
 
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 
 
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 
 
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 
 
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

13/4/17

Jesús lava los pies a sus discípulos Juan 13:1-9

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.  Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara,  Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía,  se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.  Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.  Entonces llegó a Simón Pedro. Este le dijo: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?  Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás después.  Pedro le contestó: ¡Jamás me lavarás los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.  Simón Pedro le dijo: Señor, entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

29/3/17

Salmo 49 Los hombres no podrán ser rescatados ni redimidos por las riquezas




Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.

1 Oíd esto, pueblos todos;escuchad, todos los habitantes del mundo,

2 tanto los plebeyos como los nobles,el rico y el pobre juntamente.

3 Mi boca hablará sabiduría,y el pensamiento de mi corazón, entendimiento.

4 Inclinaré al proverbio mi oído;declararé con el arpa mi enigma.

5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad,cuando la iniquidad de mis perseguidores me rodee?

6 Los que confían en sus bienesy de sus muchas riquezas se jactan,

7 ninguno de ellos podrá, en manera alguna, redimir al hermanoni pagar a Dios su rescate

8 (porque la redención de su alma es de tan alto precioy no se hará jamás)

9 ni vivir en adelante para siempre,sin ver nunca la sepultura.

10 Porque él ve que los sabios muerendel mismo modo que el necio y el insensato perecen,y dejan a otros sus riquezas.

11 Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,y sus habitaciones para generación tras generación;dan sus nombres a sus tierras.

12 Mas el hombre no permanecerá en los honores;es semejante a las bestias que perecen.

13 Este su camino es la locura de ellos;con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos.

14 Como a rebaños que son destinados para el Seol,la muerte los pastoreará,y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana.Y se consumirá su buen parecer en el Seol, lejos de su morada.

15 Pero Dios redimirá mi alma del poder del Seol,porque él me recibirá. 

16 No temas cuando se enriquece alguno,cuando aumenta la gloria de su casa,

17 porque cuando muera no llevará nadani descenderá tras él su gloria.

18 Aunque, mientras viva, llame dichosa a su alma,y sea elogiado porque prospera,

19 entrará en la generación de sus padres,quienes nunca más verán la luz.

20 El hombre que goza de honores y no entiende,semejante es a las bestias que perecen.

16/3/17

Salmo 12 Oración pidiendo ayuda contra los malos



1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos;
Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. 

2 Habla mentira cada uno con su prójimo;
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. 

3 Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
Y la lengua que habla jactanciosamente; 

4 A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos;
Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?

5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,
Ahora me levantaré, dice Jehová;
Pondré en salvo al que por ello suspira. 

6 Las palabras de Jehová son palabras limpias,
Como plata refinada en horno de tierra,
Purificada siete veces. 

7 Tú, Jehová, los guardarás;
De esta generación los preservarás para siempre. 

8 Cercando andan los malos,
Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.

15/3/17

Salmo 55 Plegaria pidiendo la destrucción de enemigos traicioneros


1 Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica. 

2 Está atento, y respóndeme;
Clamo en mi oración, y me conmuevo,


3 A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque sobre mí echaron iniquidad,
Y con furor me persiguen.


4 Mi corazón está dolorido dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.


5 Temor y temblor vinieron sobre mí,
Y terror me ha cubierto.


6 Y dije: !Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.


7 Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. 


8 Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad.


9 Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.


10 Día y noche la rodean sobre sus muros,
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.


11 Maldad hay en medio de ella,
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.


12 Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él;


13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar;


14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
Y andábamos en amistad en la casa de Dios.


15 Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol,
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.


16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.


17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.


18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.


19 Dios oirá, y los quebrantará luego,
El que permanece desde la antiguedad;
Por cuanto no cambian,
Ni temen a Dios.


20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
Violó su pacto.


21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
Pero guerra hay en su corazón;
Suaviza sus palabras más que el aceite,
Mas ellas son espadas desnudas.


22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.


23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.

14/3/17

Proverbios 14



1 La mujer sabia edifica su casa,
pero la necia con sus manos la derriba. 

2 El que anda en rectitud teme al SEÑOR,
pero el de perversos caminos le desprecia. 

3 En la boca del necio hay una vara para su espalda,
pero los labios de los sabios los protegerán. 

4 Donde no hay bueyes, el pesebre está limpio,
pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey. 

5 El testigo veraz no mentirá,
pero el testigo falso habla mentiras.

6 El escarnecedor busca sabiduría, y no la halla,
pero para el hombre entendido el conocimiento es fácil. 

7 Apártate de la presencia del necio,
porque en él no discernirás palabras de conocimiento. 

8 La sabiduría del prudente está en entender su camino,
mas la necedad de los necios es engaño. 

9 Los necios se mofan del pecado,
pero entre los rectos hay buena voluntad. 

10 El corazón conoce su propia amargura,
y un extraño no comparte su alegría. 

11 La casa de los impíos será destruida,
pero la tienda de los rectos florecerá. 

12 Hay camino que al hombre le parece derecho,
pero al final, es camino de muerte. 

13 Aun en la risa, el corazón puede tener dolor,
y el final de la alegría puede ser tristeza. 

14 El de corazón descarriado se saciará de sus caminos,
pero el hombre bueno estará satisfecho con el suyo.

15 El simple todo lo cree,
pero el prudente mira bien sus pasos. 

16 El sabio teme y se aparta del mal,
pero el necio es arrogante y descuidado. 

17 El hombre pronto a la ira obra neciamente,
y el hombre de malos designios es aborrecido. 

18 Los simples heredan necedad,
mas los prudentes son coronados de conocimiento.

19 Los malos se inclinarán ante los buenos,
y los impíos, a las puertas del justo. 

20 Aun por su vecino es odiado el pobre,
pero son muchos los que aman al rico. 

21 El que desprecia a su prójimo peca,
pero es feliz el que se apiada de los pobres. 

22 ¿No se perderán los que traman el mal?;
pero misericordia y verdad recibirán los que planean el bien. 

23 En todo trabajo hay ganancia,
pero el vano hablar conduce sólo a la pobreza. 

24 La corona de los sabios es su riqueza,
mas la necedad de los necios es insensatez. 

25 El testigo veraz salva vidas,
pero el que habla mentiras es traidor. 

26 En el temor del SEÑOR hay confianza segura,
y a los hijos dará refugio. 

27 El temor del SEÑOR es fuente de vida,
para evadir los lazos de la muerte.

28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey,
pero en la falta de pueblo está la ruina del príncipe. 

29 El lento para la ira tiene gran prudencia,
pero el que es irascible ensalza la necedad. 

30 Un corazón apacible es vida para el cuerpo,
mas las pasiones son podredumbre de los huesos. 

31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor,
pero el que se apiada del necesitado le honra. 

32 El impío es derribado por su maldad,
pero el justo tiene un refugio cuando muere. 

33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría,
pero en medio de los necios no se da a conocer. 

34 La justicia engrandece a la nación,
pero el pecado es afrenta para los pueblos. 

35 El favor del rey es para el siervo que obra sabiamente,
mas su enojo es contra el que obra vergonzosamente.

4/3/17

Lucas 12

 

Jesús enseña contra la hipocresía

12 Entre tanto se juntaron miles y miles de personas, tantas que unas a otras se atropellaban. Jesús comenzó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de su hipocresía. 2 Porque no hay ningún secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. 3 Por tanto, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, se oirá a la luz del día; y lo que han dicho en secreto y a puerta cerrada, será gritado desde las azoteas de las casas.

A quién se debe tener miedo

4 »A ustedes, amigos míos, les digo que no deben tener miedo de los que matan el cuerpo, pero después no pueden hacer más. 5 Yo les voy a decir a quién deben tenerle miedo: ténganle miedo al que, después de quitar la vida, tiene autoridad para echar en el infierno. Sí, ténganle miedo a él.

6 »¿No se venden cinco pajarillos por dos moneditas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos. 7 En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno. Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos.

Reconocer a Jesucristo delante de los hombres

8 »Les digo que si alguien se declara a mi favor delante de los hombres, también el Hijo del hombre se declarará a favor de él delante de los ángeles de Dios; 9 pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

10 »Dios perdonará incluso a aquel que diga algo contra el Hijo del hombre; pero no perdonará a aquel que con sus palabras ofenda al Espíritu Santo.

11 »Cuando los lleven a ustedes a las sinagogas, o ante los jueces y las autoridades, no se preocupen por cómo van a defenderse o qué van a decir, 12 porque cuando les llegue el momento de hablar, el Espíritu Santo les enseñará lo que deben decir.»

El peligro de las riquezas

13 Uno de entre la gente le dijo a Jesús:

—Maestro, dile a mi hermano que me dé mi parte de la herencia.

14 Y Jesús le contestó:

—Amigo, ¿quién me ha puesto sobre ustedes como juez o partidor?

15 También dijo:

—Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas.

16 Entonces les contó esta parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. 17 El rico se puso a pensar: “¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha.” 18 Y se dijo: “Ya sé lo que voy a hacer. Derribaré mis graneros y levantaré otros más grandes, para guardar en ellos toda mi cosecha y todo lo que tengo. 19 Luego me diré: Amigo, tienes muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida.” 20 Pero Dios le dijo: “Necio, esta misma noche perderás la vida, y lo que tienes guardado, ¿para quién será?” 21 Así le pasa al hombre que amontona riquezas para sí mismo, pero es pobre delante de Dios.»

Dios cuida de sus hijos

22 Después dijo Jesús a sus discípulos: «Esto les digo: No se preocupen por lo que han de comer para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. 23 La vida vale más que la comida, y el cuerpo más que la ropa. 24 Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen granero ni troje; sin embargo, Dios les da de comer. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! 25 Y en todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora? 26 Pues si no pueden hacer ni aun lo más pequeño, ¿por qué se preocupan por las demás cosas?

27 »Fíjense cómo crecen los lirios: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. 28 Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡cuánto más habrá de vestirlos a ustedes, gente falta de fe! 29 Por tanto, no anden afligidos, buscando qué comer y qué beber. 30 Porque todas estas cosas son las que preocupan a la gente del mundo, pero ustedes tienen un Padre que ya sabe que las necesitan. 31 Ustedes pongan su atención en el reino de Dios, y recibirán también estas cosas.

Riqueza en el cielo

32 »No tengan miedo, ovejas mías; ustedes son pocos, pero el Padre, en su bondad, ha decidido darles el reino. 33 Vendan lo que tienen, y den a los necesitados; procúrense bolsas que no se hagan viejas, riqueza sin fin en el cielo, donde el ladrón no puede entrar ni la polilla destruir. 34 Pues donde esté la riqueza de ustedes, allí estará también su corazón.

Hay que estar preparados

35-36 »Sean como criados que están esperando a que su amo regrese de un banquete de bodas, preparados y con las lámparas encendidas, listos a abrirle la puerta tan pronto como llegue y toque. 37 Dichosos los criados a quienes su amo, al llegar, encuentre despiertos. Les aseguro que el amo mismo los hará sentarse a la mesa y se dispondrá a servirles la comida. 38 Dichosos ellos, si los encuentra despiertos aunque llegue a la medianoche o de madrugada. 39 Y sepan ustedes esto: que si el dueño de una casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. 40 Ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.»

El criado fiel y el criado infiel

41 Pedro le preguntó:

—Señor, ¿dijiste esta parábola solamente para nosotros, o para todos?

42 Dijo el Señor: «¿Quién es el mayordomo fiel y atento, a quien su amo deja encargado de los de su casa, para darles de comer a su debido tiempo? 43 Dichoso el criado a quien su amo, cuando llega, lo encuentra cumpliendo con su deber. 44 De veras les digo que el amo lo pondrá como encargado de todos sus bienes. 45 Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en llegar, comienza a maltratar a los otros criados y a las criadas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 46 el día que menos lo espere y a una hora que no sabe, llegará su amo y lo castigará, condenándolo a correr la misma suerte que los infieles.

47 »El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni lo obedece, será castigado con muchos golpes. 48 Pero el criado que sin saberlo hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

Jesús, causa de división

49 »Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! 50 Tengo que pasar por una terrible prueba, y ¡cómo sufro hasta que se lleve a cabo! 51 ¿Creen ustedes que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, sino división. 52 Porque de hoy en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. 53 El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.»

Las señales de los tiempos

54 Jesús también dijo a la gente: «Cuando ustedes ven que las nubes se levantan por occidente, dicen que va a llover, y así sucede. 55 Y cuando el viento sopla del sur, dicen que va a hacer calor, y lo hace. 56 ¡Hipócritas! Si saben interpretar tan bien el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo es que no saben interpretar el tiempo en que viven?

Ponerse en paz con el enemigo

57 »¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo? 58 Si alguien te demanda y vas con él a presentarte a la autoridad, procura llegar a un acuerdo mientras aún estés a tiempo, para que no te lleve ante el juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias, y los guardias te meterán en la cárcel. 59 Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.»

Proverbios 26


1 Como nieve en el verano y como lluvia en la siega,
así la honra no es apropiada para el necio.
2 Como el gorrión en su vagar y la golondrina en su vuelo
así la maldición no viene sin causa.
3 El látigo es para el caballo, la brida para el asno,
y la vara para la espalda de los necios.
4 No respondas al necio de acuerdo con su necedad,
para que no seas tú también como él.
5 Responde al necio según su necedad,
para que no sea sabio ante sus propios ojos.
6 Se corta los pies y bebe violencia
el que envía recado por mano de necio.
7 Como las piernas que penden del lisiado,
así es el proverbio en boca de los necios.
8 Como el que ata la piedra a la honda
así es el que da honor al necio.
9 Como espina que se clava en la mano de un borracho,
tal es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere,
así es el que toma a sueldo al necio o a los que pasan.
11 Como perro que vuelve a su vómito
es el necio que repite su necedad.
12 ¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio?
Más esperanza hay para el necio que para él.
13 El perezoso dice: Hay un león en el camino;
hay un león en medio de la plaza.
14 Como la puerta gira sobre sus goznes,
así da vueltas el perezoso en su cama.
15 El perezoso mete la mano en el plato,
pero se fatiga de llevársela a la boca.
16 El perezoso es más sabio ante sus propios ojos
que siete que den una respuesta discreta.
17 Como el que toma un perro por las orejas,
así es el que pasa y se entremete en contienda que no es suya.
18 Como el enloquecido que lanza
teas encendidas, flechas y muerte,
19 así es el hombre que engaña a su prójimo,
y dice: ¿Acaso no estaba yo bromeando?
20 Por falta de leña se apaga el fuego,
y donde no hay chismoso, se calma la contienda.
21 Como carbón para las brasas y leña para el fuego,
así es el hombre rencilloso para encender contiendas.
22 Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,
y penetran hasta el fondo de las entrañas.
23 Como vasija de barro revestida de escoria de plata,
así son los labios ardientes y el corazón perverso.
24 El que odia, disimula con sus labios,
mas en su corazón acumula engaño.
25 Cuando su voz sea agradable, no lo creas,
pues hay siete abominaciones en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con engaño,
su perversidad será descubierta en la asamblea.
27 El que cava un hoyo caerá en él,
y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá.
28 La lengua mentirosa odia a los que oprime,
y la boca lisonjera causa ruina.

24/2/17

Salmo 62:1


18/2/17

Dios es amor 1 juan 4 7:21



 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
 El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor.
 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que vivamos por medio de él.
 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
 11 Amados, si Dios así nos ha amado, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
 12 Ninguno ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
 14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para ser el Salvador del mundo.
 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
 16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor conlleva castigo, y el que teme, no se ha perfeccionado en el amor.
 19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, pero aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

16/2/17

Salmo 31


Declaración de confianza
Al músico principal. Salmo de David.


1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;
Líbrame en tu justicia.


2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto;
Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.


3 Porque tú eres mi roca y mi castillo;
Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.


4 Sácame de la red que han escondido para mí,
Pues tú eres mi refugio.


5 En tu mano encomiendo mi espíritu;
Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.


6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;
Mas yo en Jehová he esperado.


7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia,
Porque has visto mi aflicción;
Has conocido mi alma en las angustias.


8 No me entregaste en mano del enemigo;
Pusiste mis pies en lugar espacioso.


9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;
Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.


10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;
Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.


11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio,
Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos;
Los que me ven fuera huyen de mí.


12 He sido olvidado de su corazón como un muerto;
He venido a ser como un vaso quebrado.


13 Porque oigo la calumnia de muchos;
El miedo me asalta por todas partes,
Mientras consultan juntos contra mí
E idean quitarme la vida.


14 Mas yo en ti confío, oh Jehová;
Digo: Tú eres mi Dios.


15 En tu mano están mis tiempos;
Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.


16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;
Sálvame por tu misericordia.


17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;
Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.


18 Enmudezcan los labios mentirosos,
Que hablan contra el justo cosas duras
Con soberbia y menosprecio.


19 !!Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!


20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;
Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.


21 Bendito sea Jehová,
Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.


22 Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos;
Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.


23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos;
A los fieles guarda Jehová,
Y paga abundantemente al que procede con soberbia.


24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová,
Y tome aliento vuestro corazón.

 
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